“Después de trabajar un año solo con hombres, ya no se qué es la masculinidad”

IMG_9588

Ula es un duendecillo vestido con zapatillas Nike y vaqueros grises. Un ser pequeño pero muy fuerte, de ojos tímidos y sonrisa muy, muy traviesa. Ula, polaca de 30 años,es diseñadora de coches en una empresa china en Shanghai. Es la única mujer occidental en su oficina, donde trabaja rodeada de hombres, y sobre todo de sus egos.

En el mundo de los diseñadores de coches nadie te felicita por un trabajo bien hecho, y menos aún si eres chica. Hay hombres que piensan que las empresas que diseñan coches contratan a mujeres para mejorar su imagen y hacer que parezcan más igualitarias e inclusivas.

Por ejemplo, en el 2005 en la BMW la ganadora de un proyecto interno fue una mujer, la alemana Juliane Blasi (aquí puedes ver un vídeo bastante interesante sobre ella) y muchos de sus compañeros pensaron que su diseño había sido elegido simplemente por eso: por ser mujer, y no porque su trabajo fuera el mejor.

En este tipo de empresas siempre hay rumores acerca de las mujeres que trabajan allí, y al final incluso yo termino por preguntarme por qué me contrataron a mí precisamente. ¿Fue porque pensaron que yo tengo algún talento, o fue porque necesitaban cumplir una cuota?

Ula empezó a estudiar Diseño Industrial en Polonia, pero después de dos años se dio cuenta de que lo que más le interesaba era diseñar coches.

ula_2

En la universidad aprendíamos por ejemplo a diseñar cocinas, pero a mí lo que me llamaba la atención eran los coches. Para mí eran tan futuristas como una nave espacial, llenos de botones.

Me matriculé en la universidad alemana Pforzheim University para estudiar Transportation Design, e hice las prácticas en el norte de Italia. A veces pienso que fue un error no haberme quedado en Alemania. Si no me hubiera ido, probablemente ahora estaría trabajando con mis amigos o conocidos, en un ambiente mucho más cómodo y relajado, en el que apreciarían lo que hago.

En Shanghai siento que mis compañeros no me apoyan, aunque hay algunas excepciones. Los hombres con los que trabajo parecen tener algún tipo de inseguridad, porque no paran de criticarse los unos a los otros a escondidas.

En la oficina la mayoría de la gente tiene la necesidad de quedar por encima de los demás y de pavonearse en público, por eso a la mínima de cambio empiezan a hablarte de su viaje de fin de semana a Tokio, o del último restaurante de moda al que han ido. Yo les escucho educadamente, asiento y sonrío, pero me niego a participar en estas luchas de egos.

Es extraño, pero después de trabajar aquí un año, rodeada de hombres todo el tiempo, ya no sé qué es la masculinidad, qué es ser un hombre. Siempre pensé que los hombres debían de ser como mi padre, que es mi referente masculino, pero ahora veo que mis compañeros de trabajo son totalmente diferentes. Aquí la oficina parece más bien una pasarela de modelos preocupadas por ser más cool que los demás. Los diseñadores actúan como si fueran celebridades.

En mi opinión, lo que caracteriza a un buen diseñador de coches es saber luchar por sus ideas y no rendirse, porque muchas veces gana el diseño del que insiste más, o del que sabe camelar al jefe mejor. Reconozco que todos los diseñadores tenemos un defecto: somos egoístas y tendemos a defender solamente nuestras creaciones, no las de los compañeros. Aun así, los diseñadores deben saber llegar a un acuerdo con los demás en ciertos momentos, mantenerse motivados y tener paciencia. La verdad es que a veces siento que soy la única que piensa así en mi empresa.

Ula se siente diferente, porque en muchos aspectos lo es. Ula llena su casa y su habitación de plantas, de vasos con semillas de aguacate grandes como huevos, listos para germinar algún día. Tiene un perro, Artu, al que intenta alimentar con una dieta vegetariana -como ella.

IMG_9578

Mis compañeros piensan que soy rara. Por ejemplo, me interesa mucho el medio ambiente, los animales y las plantas. Cuando les explico que en casa tengo muchas plantas que cultivo yo misma, o que utilizo botellas recicladas para plantar semillas, me miran como si fuera un perro verde. Les parece algo aburrido.

En mi empresa intento imprimir lo menos posible, para no gastar tanto papel. Suelo sugerir la utilización de materiales reciclables, como el papel usado mezclado con resina, para crear algo parecido al plástico. Cuando hago este tipo de propuestas, nadie las rechaza abiertamente, pero es evidente que no les interesa lo más mínimo, y al final nunca se llevan a cabo ideas así.

Fotos de coches y recortes de revista en la habitación de Ula.
Fotos de coches y recortes de revista en la habitación de Ula.

Tengo varios coches favoritos y sería incapaz de elegir uno solo, pero en cuanto al interior me gustan los de Audi. El estilo de Audi es calmado y basado en las líneas rectas, mientras que BMW -que hace años me encantaba- tiene un espíritu más bien italiano, innovador y femenino. La filosofía de Audi es poner la tecnología por encima del diseño, mientras que BMW hace más énfasis en las emociones. A lo largo de los años mi estilo y mis gustos también se han visto influidos por los sitios en los que he vivido o estado, como Polonia, Alemania, Italia y ahora China.

Para mí es importante sentir inspiración por lo que hago, y procuro investigar sobre lo que hacen otros diseñadores. Cuando encuentro algo que me gusta siento una especie de impacto o conexión con ese diseño, lo cual me anima a intentar superarlo y a seguir creando.

Mi empresa, Icona, es muy nueva, solo tiene seis años. Los dueños son italianos, y principalmente se dedican a proveer diseños para marcas de coche chinas, como Geely, donde trabajo ahora.

Icona nos ha enviado a otros tres diseñadores y a mí a trabajar para Geely, y me quedaré aquí al menos un año más. Ahora mismo estamos trabajando en el diseño del coche más vendido en China, con lo cual tenemos bastante presión.

Mi empresa no produce sus propios coches, sino que diseña coches para Motor Shows que no van a venderse nunca. Los Motor Shows son un poco como la alta costura del mundo del coche. Aquí ves automóviles auténticos y en los que puedes sentarte para verlos por dentro, y otros que no lo son e incluso tienen puertas que no pueden abrirse.

Sinceramente, creo que la industria de los coches vende sueños, vende gilipolleces, igual que la industria de la moda o los cosméticos.

2 thoughts on ““Después de trabajar un año solo con hombres, ya no se qué es la masculinidad”

    1. Hola Beatriz! Sí, sí, hace ya tiempo que Ula no me dice que haya habido más malos rollos en su trabajo. En seguida le paso tu mensaje de ánimo, qué ilusión! Muchísimas gracias por tu comentario, me alegro de que te haya gustado! Ahora me paso por tu web 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *