“El tarot es una herramienta para ver tus problemas desde otra perspectiva”

Cuando abandonamos la infancia perdemos la imaginación que teníamos de pequeños. De adultos, caza vez que tenemos un problema sentimos que estamos encerrados entre cuatro paredes y que no podemos ver más allá de esos muros. Esos muros están en realidad formados por las creencias que hemos ido desarrollando sobre nosotros mismos y sobre el mundo, y nos impiden pensar en soluciones alternativas y originales a nuestros problemas.

Precisamente ahí es cuando el tarot puede ayudarnos. El tarot no sirve para responder a nuestras preguntas. Las cartas no nos dan una respuesta que nos indique exactamente lo que tenemos que hacer. Tampoco nos revelan lo que nos va a suceder en el futuro. El tarot es una herramienta para ver nuestros problemas actuales desde otra perspectiva, con un punto de vista nuevo y original, como cuando éramos niños.

Hay gente que piensa “Bueno, salga la carta que salga vas a interpretar su significado de manera que esté relacionado con mi situación personal”. Yo les digo que eso es posible, pero ¿y qué? Si el tarot consigue darte ideas que no se te habían ocurrido para resolver algo que te preocupa, ¿por qué no utilizarlo?

Yui tiene 31 años y es una tarotista japonesa. Vive en la ciudad de Kioto. Desde la primera tarde que pasamos juntas vi por su manera de hablar que era algo diferente. Yui parece una dama de temperamento sosegado, pero cuando habla es cristalina, segura e imaginativa. Se para a pensar antes de decir algo, y escucha muy atentamente. Hablar con ella es como asomarse a una gruta llena de piedras preciosas. Es una mujer que parece esconder algo fascinante.

Comencé a estudiar el tarot en septiembre del 2015, de una forma a la vez casual y natural. A los 29 años tuve una crisis. Sentía que era incapaz de amar a un hombre. Cuando era pequeña mi padre maltrataba a mi madre, a pesar de que la quería mucho. A mí, sin embargo, ni siquiera me hablaba. Yo sabía que no me quería, y para mí él era mi enemigo. Después, a los 20 años, descubrí a mi novio con otra chica. A raíz de mis problemas con los hombres dejé de confiar en ellos y comencé a verlos como alguien que solo podía hacerme daño.

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Entonces decidí acudir a una hipnoterapeuta para entrar en contacto con mi niña interior e intentar hacerle ver que no tenía por qué seguir sufriendo. Esta hipnotista acabó convirtiéndose en mi amiga, y ella fue la que me recomendó que estudiara numerología y el tarot.

En Japón el tarot no es algo muy conocido, aunque cada vez más gente recurre a él. En Occidente, que es de donde viene, tiene una mayor tradición. Para mis sesiones de tarot utilizo dos barajas diferentes. Una de ellas tiene 22 cartas, la otra 79. Cuando el cliente me hace una pregunta y barajo las cartas, pienso en esa pregunta aunque en realidad no es necesario. El hecho de que yo piense en el tema en cuestión no afecta a la carta que vaya a salir, ¡pero lo hago para que no se me olvide!

Yui me echa las cartas. Aunque a mí los asuntos del corazón no me interesan mucho ahora mismo, ella me dice que vamos a averiguar mi definición del amor. Después de barajar las cartas y ponerlas en cuatro montones, saca una. “La Justicia”, me dice, enseñándomela. “Esto quiere decir que analizas y racionalizas demasiado en el amor. En vez de dejarte llevar por lo que sientes, piensas demasiado.” Ah. Espera, ¡déjame que piense y racionalice tu respuesta un momento!

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A continuación, hablamos de mi futuro laboral. Cuando le pregunto si debería volver a ser profesora, me sale El Ermitaño. “El Ermitaño es un hombre que va buscando la verdad sobre sí mismo. Esto significa que tienes que mirar en tu interior y descubrir si realmente quieres ser profesora. Solo tú puedes saberlo.” No sé qué tiene esto de científico o de aleatorio, pero como Yui dice, las cartas que me ha mostrado me están comunicando algo sobre mí, algo que me resulta muy cercano y familiar, como si yo misma las hubiera elegido conscientemente. Tal vez deba pensar menos y sentir más, como me dice La Justicia.

Las respuestas que te da el tarot no son algo inmutable y fijo. Las cartas que salen dependen de cómo te sientas en ese momento, así que si después de un tiempo cambias de opinión o de sentir respecto a un tema en concreto, las cartas también cambiarán.

Yui con las dos barajas de cartas.
Yui con las dos barajas de cartas.

Para mí la espiritualidad es algo que se experimenta a través de las emociones y que no está controlado por la lógica. No tiene que ver con el significado de las cosas, sino con lo que éstas te hacen sentir. Antes de conocer el tarot, yo pensaba que la espiritualidad no tenía nada que ver conmigo, y no me interesaba en absoluto.

Cuando conté a mi madre y mis hermanas que quería dedicarme a esto, no paraban de decirme en que pensara en mi edad y que no conseguiría vivir de ello. Pero poco a poco han cambiado de opinión, e incluso me hacen caso cuando les recomiendo que pidan un deseo en las noches de luna nueva.

De momento no soy una tarotista conocida, pero quiero serlo. Me encantaría poder viajar y descubrir el tarot a personas de diferentes países. No he preguntado a las cartas si lo conseguiré, porque no me interesa. Tengo la voluntad para lograrlo.

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