“El presente es para mí lo que ocurre mientras respiro”: las reflexiones de Belén, profesora de Técnica Alexander

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Belén Cobos es una mujer increíble. La conocí en Valencia en el año 2009, cuando acudí a ella para aprender sobre la Técnica Alexander.

Desde el primer momento me llamó la atención la fresca serenidad que transmitía, y su luminosa expresividad. Belén me enseñó a lo largo de varios meses a ser consciente de cómo utilizaba mi cuerpo y a dejar de crear tensiones innecesarias. También me demostró que la TA no te ayuda solamente a mejorar la postura, sino que al igual que otras disciplinas como el yoga, consigue que tu mente y tu cuerpo se encuentren y trabajen al unísono en lugar de en paralelo.

La Técnica Alexander fue desarrollada por el australiano F.M. Alexander, nacido en el año 1869. Alexander, que comenzó su carrera profesional como actor, desarrolló su técnica para librarse de los problemas de afonía que sufría debido a su mala postura. La TA nos enseña por lo tanto a hacer un mejor uso de nuestro cuerpo y ayuda a cualquiera que desee reconectar su cuerpo y su mente.

Belén descubrió la TA prácticamente de casualidad, y le vino como anillo al dedo. En el año 2004 se graduó como profesora de TA por la escuela Alexander Technique Centre Amsterdam, y desde entonces se ha dedicado por completo a su enseñanza, tanto en Barcelona como en Valencia, Vietnam y ahora en Granada. Cuando finalizó sus estudios de TA escribió en su libreta:

“Ámsterdam, 13 de Diciembre 2004:
Ha llegado el día de volar. Estoy contenta. Me siento feliz, realizada, con una tranquilidad interior, la de saber que todo lo que hago en esta vida lo elijo yo.
Que soy yo quien anda,
que soy yo quien mira,
que soy yo quien habla
y que soy yo quien ríe.
Estoy tranquila; muy tranquila.”

Creo que no hace falta que os explique por qué es una mujer increíble: estoy segura de que lo vais a descubrir en sus palabras.

¿Cómo apareció la TA en tu vida?

Comiendo con una amiga en Barcelona. Ella me describió su primera clase de Técnica Alexander, en la que destacaba la libertad que sintió en el cuello… y eso me convenció: llevaba años buscando en diferentes tratamientos poder liberarme del dolor en la espalda y cuello que me acompañaban desde los 14 años, después de sufrir un accidente gimnástico.

¿Cómo consigue la TA mejorar la vida de aquellos que la practican?

Hablaré primero de mí. Con muy pocas clases conseguí darme cuenta de que la causa de mis dolores de cuello no era la lesión que me causó el accidente, sino la tensión que yo había generado durante años para proteger la zona afectada, es decir, los hábitos que había adquirido para que mi cuello estuviera más protegido (encogerme de hombros, pegar la cabeza al cuello, etc.).

Mis alumnos llegan con diferentes necesidades, y todos, todos, todos se van con una nueva visión de sí mismos. Esto hace que se organicen de diferente manera ante aquellos estímulos que les producen estrés, recuperando el control sobre su cuerpo, su voz, su miedo escénico, etc.

En resumen, la TA te permite detectar cómo haces lo que haces. Y una vez desvelado el cómo, puedes descubrir el porqué de tus molestias.

Cuando observas el mundo a tu alrededor, concretamente cuando ves cómo la gente utiliza su cuerpo, ¿qué notas?

He aprendido a desconectar cuando no estoy trabajando… si no, ¡me volvería loca! Aunque a veces es inevitable fijarme en el “mal uso” que hacen de su cuerpo algunas personas. Observo una desconexión que va in crescendo a la par de la evolución tecnológica en la que estamos sumidos. Me entristece ver a jóvenes volcados -literalmente- en la pantalla de su móvil mientras la vida real pasa a su alrededor; o ver cómo los adultos tiran de los niños para que anden a su mismo ritmo: sin respirar, sin parar, sin presente.

Hay algo en las espaldas de los asiáticos que se diferencia de las de las occidentales para mejor.

Cuando viajé por el sudeste asiático descubrí que allí las espaldas se mantenían sanas y erguidas, independientemente de la edad o de la clase social, y pude comprobar que era porque usan más el suelo. Prefieren el suelo a las sillas.

Creo que en nuestra cultura occidental las sillas han hecho -y siguen haciendo- mucho daño. ¡Volvamos al suelo! ¡Volvamos a usar bien nuestras espaldas! Como cuando éramos niños.

Me gusta cómo acabas tus emails con “Un abrazo presente”. ¿Qué es para ti “estar presente” en nuestro día a día?

El presente es para mí lo que ocurre mientras respiro. Si mantengo la mirada presente, consigo estar aquí sin olvidarme de mí, de mi respiración, de mi cuerpo, de mi emoción… Y si soy respetuosa conmigo, puedo serlo con los demás. Estar presente me permite escuchar mejor lo que sucede no solo dentro de mí, también a mi alrededor. Así puedo ser más sincera con la vida.

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¿Por qué decidiste convertirte en profesora de TA?

La decisión no la tomé yo. La tomaron mis alumnos. Yo decidí hacer la formación para deshacerme de los dolores de espalda y cuello. Después, ya se vería. Había estudiado Filología Inglesa y pensaba dedicarme a la traducción. Sin embargo, a mi vuelta (me formé en Ámsterdam) tenía un deseo muy fuerte de compartir lo que había aprendido, y que, además, me había ayudado a recuperar mi cuerpo (y mi alegría). Empecé dando pocas clases, y pronto se me llenó la consulta. Tuve que dedicarme exclusivamente a la Técnica Alexander. Y aquí sigo: convencida de que esto es para todos.

¿Qué pensaron tu familia y tu entorno de tu decisión de ser profesora de TA y ser autónoma?

Desde muy joven las decisiones las he tomado yo sola. Cuando me mudé a Holanda para estudiar durante tres años la TA, mi familia no se extrañó. Antes me había mudado a Inglaterra para estudiar inglés. Confiaban en mí, y por otro lado siempre fui independiente económicamente: he trabajado mucho. Un día, leyendo mi CV el dueño de una cafetería me dijo ¡que sólo me faltaba montar en globo!

Mi padre no entendía qué era lo que había estudiado, y a mi vuelta de Holanda me dijo: “Bueno hija, a ver si ahora ya te buscas un trabajo fijo en una oficina o en cualquier empresa”.

Y le contesté que mi formación había sido muy costosa para acabar sentada en una silla delante de un ordenador. Hoy está orgulloso de mí, le he demostrado que una se puede ganar la vida haciendo lo que más le gusta.

¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos te gusta de ser tu propia jefa?

Disfruto mucho de mi tiempo libre. Puedo organizarme las clases en función de mis necesidades, el horario lo pongo yo (siempre que sea posible, claro). En estos años que llevo de profesora de Técnica Alexander me he licenciado en Filología Hispánica y he estudiado dos másteres. Tengo tiempo para seguir estudiando. Aunque estudie por puro placer: sé que la TA no la voy a cambiar por nada.

La parte oscura de ser mi propia jefa es que no interactúas tanto en el trabajo, no tienes colegas con los que salir a tomarte algo después de trabajar. No te alegras de que llegue el viernes, ni estás deseando irte de vacaciones -ni éstas son pagadas.

¿Cómo fue tu experiencia trabajando en Vietnam? ¿Cómo decidiste irte allí unas semanas, y cómo encontraste a tus clientes?

Volví de allí con una frase: “siempre me quedará Vietnam”. Fue muy interesante ver que existen dos economías: la de los vietnamitas y la de los occidentales emigrados  (trabajadores de la ONU, embajadas, escuelas internacionales, etc.). Había preparado un viaje de un mes para visitar a una amiga que vivía allí, y con su ayuda contacté con un osteópata francés de Hanoi para preguntarle si creía que la TA podía interesarle a sus clientes.

Ella me ayudó a organizarlo todo. Mi amiga tenía una sala de exposiciones, y programamos dos talleres de introducción a la TA en su espacio. Entre taller y taller, ofrecí clases privadas durante una semana. Trabajé muchísimo, tenía la agenda llena todos  los días. Vi la necesidad que tenían los occidentales de allí de salir de su rutina, de experimentar la novedad.

Con sueldos occidentales en un país oriental tienes mucho, pero mucho que gastar. Ahorré muchísimo porque viví como una vietnamita más: desayunaba, comía y cenaba en la calle, con ellos. Y me hice con una vieja bicicleta para moverme por la ciudad. Fue muy gracioso volver a la oficina donde me habían cambiado los euros  por dongs para que me cambiaran millones de dongs por euros de nuevo. ¡Aún se estarán preguntando de dónde sacaría la europea tanto dong!

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¿Qué recomendarías a cualquiera que esté pensando en ser profesora de TA?

Que visite algunas escuelas para ver con cuál de ellas conecta mejor. Pasará tres años en esa ciudad, que elija la escuela sin olvidarse de la ciudad. Y que se lance.

Desde que me gradué, siete de mis alumnos han decidido hacer la formación inspirados por su experiencia en nuestras clases. El miedo de muchos es el dinero. Son escuelas caras. Algunos han tenido el apoyo de su familia, pero esos son los menos.

Mi experiencia es: si deseas algo mucho, puedes conseguirlo. El dinero va a llegar. Los trabajos se inventan. Yo llegué a Ámsterdam con un trimestre ahorrado. Encontré un trabajo de camarera al día siguiente de mi llegada. Trabajaba también los fines de semana, hice de todo, incluso de profesora de inglés para las prostitutas españolas del Barrio Rojo… Me queda escribir una novela.

Belén Cobos es profesora de Técnica Alexander y está especializada en TA para el embarazo y el parto. Ha realizado numerosos cursos con los mejores profesores de TA, como la legendaria Elisabeth Walker, y ha cursado la formación para profesores de Kundalini Yoga en Barcelona. También ha explorado el mundo del Clown tanto en España como en Nueva York en la New York Goof School. Si te pasas por Granada puedes contactar con ella a través de su página web y asistir a una de sus clases, que son individuales y duran 45 minutos. También puedes escuchar a Belén hablando de la TA en la entrevista que le hicieron en la televisión.

 

One thought on ““El presente es para mí lo que ocurre mientras respiro”: las reflexiones de Belén, profesora de Técnica Alexander

  1. No conocía nada de la Técnica Alexander y habéis conseguido ambas que esté buscando ya Escuelas en Madrid para probarlo. Muchísimas gracias a ambas por compartirlo. Enhorabuena Belén por el camino elegido y por enviar abrazos presentes. Lo envío de vuelta a ambas.

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