¿Los hombres lloran menos que las mujeres?

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Voy a reconocer una cosa: creo que ser hombre es muy difícil. Es más; a menudo siento compasión por ellos.

Tanto mujeres como hombres sufren las consecuencias de vivir en una sociedad patriarcal y machista, en la que para “ser un hombre” y “ser una mujer” hay que cumplir con una serie de expectativas rígidas y limitantes.

Los hombres tienen que ser fuertes, decididos, agresivos, sexuales, protectores, heterosexuales. Las mujeres deben ser atractivas, sensibles, delicadas, maternales, castas, cuidadosas.

En los círculos feministas se habla muchísimo sobre los privilegios de los que carecemos las mujeres en nuestra sociedad patriarcal, y eso me encanta. Sin embargo, creo que hacemos un flaco favor a absolutamente todo el mundo cuando apenas hablamos de cómo el machismo y los estereotipos masculinos afectan a los hombres, porque para desmontar el patriarcado hay que desmontar también las ideas preconcebidas que tenemos sobre la masculinidad. Una manera de destruir el mito de “ser un hombre de verdad”, es precisamente permitiendo a los hombres expresar sus sentimientos e inseguridades sin miedo a ser juzgados, y para ello habría que cambiar el concepto que tenemos de los hombres que lloran en público.

Yo quiero que los hombres se sientan seguros en su masculinidad cuando lloran. Si estoy con un amigo, con mis hermanos o con una pareja, no quiero que tengan que aguantarse las ganas de llorar ni de expresar su tristeza o dolor, tal vez por algo que les ha pasado o por algo que he hecho yo. Por eso, la pregunta de esta semana en “Preguntas Callejeras” trata el tema de la exteriorización de las emociones en los hombres.

Los hombres que he entrevistado han reconocido que ellos tienen los mismos sentimientos que las mujeres, pero que se esconden para llorar. Lo que yo me pregunto es cómo consiguen aguantar las ganas de soltar esas lágrimas hasta que encuentran un lugar en el que ocultarse. Es curioso, porque cuando yo enseñaba en China a mis alumnos de ocho años, los niños lloraban probablemente más que las niñas. Pero claro, algo sucede mientras crecen que les hace aprender que eso no es de “hombres de verdad”; lo que sucede es que son educados según unos valores patriarcales que tienen consecuencias nefastas para ambos géneros.

El escritor y educador de origen armenio, Robert Kazandjian, escribe en su interesantísimo artículo “Performing masculinity” sobre la construcción patriarcal de la masculinidad, comenzando con la historia de cómo su padre vio llorar por primera y única vez a su abuelo (puedes leer el artículo completo en el blog El demonio blanco de la tetera verde, cuya autora traduce muy hábilmente artículos sobre género e igualdad al español), concluyendo que:

“La construcción patriarcal de la masculinidad es algo muy real, y es algo que nos desguaza por dentro. Nos condiciona para rechazar las respuestas genuinas al dolor que  nosotros mismos experimentamos y al dolor que sufren las personas de nuestro entorno. Al bloquear cualquier expresión sana de nuestros sentimientos, exteriorizamos en primer lugar nuestro dolor agrediendo y violentando a otras personas, especialmente mujeres, aunque posteriormente ese dolor también se vuelva contra nosotros.”

Muchos de los hombres que aparecen en el vídeo dicen que las cosas están cambiando, y que ahora no está tan mal visto que los hombres lloren y muestren su vulnerabilidad. Probablemente tengan razón, y espero que poco a poco las ideas sobre la masculinidad tradicional que llevamos arrastrando desde hace siglos, vayan desapareciendo.

Si quieres seguir explorando esta temática, te recomiendo el vídeo del educador y activista Tony Porter, “A call to men -“Una llamada a los hombres”, con subtítulos en español. Una de las primeras anécdotas que cuentaTony precisamente es cómo su padre se aguantó las lágrimas durante el entierro de uno de sus hijos, y solo se permitió llorar cuando las mujeres de la familia desaparecieron para ir al baño: “Lo que más me impactó entonces fue que mi padre me pidió disculpas por llorar delante de mí, y además me felicitó porque yo no estaba llorando.” 

En el vídeo “What makes you a man? -“¿Qué te convierte en un hombre?”-, uno de los entrevistados confiesa que un día se dijo a sí mismo que nunca debería llorar, y que la única vez que vio a su padre llorar se asustó de verle en ese estado. Otro dice que los hombres se guardan sus emociones hasta que físicamente no pueden más, y entonces van a un lugar donde tengan privacidad y lloran un poco. Los entrevistados hablan de la presión que sienten para responder de manera agresiva a cualquier pequeña ofensa, y nos recuerdan que no hay una sola manera de ser un hombre, sino infinidad de ellas. Es un vídeo muy interesante.

También recomiendo el documental “The mask you live in -“La máscara en la que vives”, con subtítulos en español pero en una pantalla muy pequeña-, sobre la manera en que se educa a los niños en los Estados Unidos para que se conviertan en “hombres”, y las consecuencias que esto puede tener a largo plazo. Por cierto, está dirigido precisamente por una mujer, Jennifer Siebel Newsom, directora del documental “Miss Representation.

Y por último, ya que descubrí el documental de Siebel gracias al comentario que escribió Francisco Fortuño, coach de hombres, en el blog Ruta Kaizen, comparto su lista de “7 libros imprescindibles para cualquier hombre que quiera evolucionar, con los que los hombres pueden volver a conectar con sus valores masculinos.

Y tú, ¿cuándo fue la última vez que viste a un hombre llorar? ¿Piensas que los hombres que lloran son menos masculinos? ¿Crees que los hombres están comenzando a mostrar más sus sentimientos?

Para terminar, aquí tienes las opiniones destacadas del vídeo:

“El hombre, yo creo que el único sentimiento que está bien que muestre es la ira.” (0:06)

“No es que lloren menos, pero normalmente se esconden a lo mejor (para llorar).” (0:28)

“Nunca he visto a mi novio llorar, en tres o cuatro años.” (0:52)

“Si te deja una chica no tienes que llorar, hay más chicas.” (1:27)

“Intentan ponerse una coraza de hierro delante de las personas.” (2:34)

“La semana pasada lloré con una película de dibujos animados, así que… Nos estamos atreviendo a darnos cuenta de que no pasa nada por llorar, y nos quitamos esa máscara.

“Para mí la masculinidad no tiene nada que ver con el hecho de mostrarte fuerte, para mí tiene que ver con cómo eres capaz de tratar a otras personas, mostrándote realmente como eres, no poniéndote una fachada delante.” (3:38)

“Otra cosa son las lágrimas. Los hombres siempre hemos llorado. Otra cosa es que no haya estado permitido exteriorizarlo con lágrimas.” (4:20)

2 thoughts on “¿Los hombres lloran menos que las mujeres?

  1. Los estereotipos son algo muy cansino. No me importa reconocer que yo a veces lloro, y nunca me he sentido menos masculino por ello, qué tontería (otra cosa es el motivo por el que te pongas a llorar: no es lo mismo llorar por una ruptura amorosa o la muerte de un ser querido, que hacerlo porque se te ha rayado la pantalla del iPhone…)
    Tu artículo me ha recordado aquella época en la que el personal (masculino) se batía en duelo por un quítame allá esas pajas. La historia de la humanidad está llena de costumbres estúpidas. ¿Cambiaremos algún día?

    1. Hola Jorge, estoy de acuerdo, los estereotipos hacen muchísimo daño. Me alegro de leer que no te importa reconocer que lloras a veces; todos los entrevistados dijeron que lloran pero que se ocultan, excepto el chico más joven que habló de la masculinidad, que dijo que llora delante de los demás. Por lo que he visto en otros vídeos (hay muchísimos sobre estos temas, aunque suelen estar en inglés sin subtítulos), muchos hombres han pasado por situaciones humillantes o dolorosas por no haber sido lo suficientemente “masculinos”, así que espero que la manera de interpretar la masculinidad vaya cambiando. Está claro que ya ha mejorado respecto a hace varias generaciones, pero no creo que estemos como para echar cohetes.. Yo supongo que cada vez se avanzará más en estos temas, pero creo que a paso de tortuga. ¡Tal vez sea demasiado pesimista, espero no tener razón!

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