Hola, me llamo Treinteañera y estoy perdida.

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¡Felicidades! ¡Ya tienes 30! ¿O son 32? ¿O 36? Bueno, no importa, estás igual de joven, ¿eh?

Qué bueno, cuando tenías doce años pensabas que la gente de 30 eran unos abuelos, ¿te acuerdas? Y hasta hace muy poco estabas convencida de que cuando tuvieras 30 años ya estarías casada, con hijos y que tendrías el trabajo de tu vida. Algo así como que a partir de los 30 tu vida se acabaría y que vivirías satisfecha por siempre jamás, teniendo conversaciones de adultos sobre temas importantes de verdad. Claro que sí.

Pero qué pasa, ¿que no es así? ¿Que no estás casada? ¿Que no tienes el trabajo de tu vida?

¿Que acabas de dejarlo con tu novio de diez años? ¿Que quieres tener un hijo tú sola? ¿Que quieres hacer un máster, a tu edad? ¿Que ahora te quieres sacar una carrera? ¿Que quieres abrir un negocio, con lo complicado que es? ¿Que quieres escribir un libro? ¿Que te quieres ir de mochilera por Sudamérica? ¿Que estás pensando en cambiar de profesión, con los estudios y la experiencia que tú tienes?

¡Que ya tienes 30 años, no eres tan joven!

En realidad esto no es tan raro. Tener 30 años o más no significa que lo tengas todo claro. Bueno, no exactamente.

Probablemente te hayas pasado los últimos años probando cosas.

Puede que hayas trabajado de lo tuyo, de lo que estudiaste en la universidad, y que ahora te des cuenta de que en realidad no te interesa lo más mínimo. Tal vez te hayas comprado una casa con tu novio y ahora solo quieras estar sola. A lo mejor llevas años posponiendo ese viaje tan deseado que antes te daba tanto miedo, y ahora quieras dejarlo todo para irte. Quizás lleves un tiempo pensando en irte al extranjero a mejorar tu inglés, pero no lo habías hecho antes porque nunca era el momento adecuado. Es posible que hayas encontrado a alguien con quien quieras pasar el resto de tus días, pero resulta que no vivís en el mismo país.

Es decir, cuando tenías veintialgo te dedicabas a hacer lo que pensabas que era correcto, y ahora ves que a pesar de ello no estás donde pensabas que ibas a llegar.

No entiendes por qué ahora que tienes más experiencia, te sientes más confundida.

Pero es precisamente porque empiezas a conocerte más y a saber mejor lo que quieres, y te das cuenta de que ese resorte que te llevaba hacia el punto X de manera automática, tal vez estaba mal configurado.

Osea, un desastre. Esto es un desastre. Esto no es lo que habías firmado cuando crecías y veías las películas de Disney, en las que el amor era tan, tan fácil como que alguien te sacara a bailar o te diera un beso mientras yacías en la cama en estado narcótico.

Llevas probablemente más de dos tercios de tu vida estudiando y preparándote para ese algo que está casi ahí, a la vuelta de la esquina: tu futuro.

No solo eso. El futuro que tú más te mereces. Porque tú lo vales y tú te lo has currado, y no has hecho nada malo para merecerte ese trabajo mierdoso o esa soltería que a veces te amarga las reuniones familiares.

Pero es que cumplir años y trabajar y madurar no son garantía de nada. Sí es verdad que por lo que vemos en los medios de comunicación y lo que nos inculcan en casa, intuimos que a cierta edad se esperan ciertas cosas de nosotras. Pero ¿qué pasa si luego no es así? ¿Significa que hemos fracasado? ¿Significa que estamos decepcionando a los demás?

¿Qué pasaría si en lugar del discurso de lo normal que vemos en las películas y que refuerzan nuestros entornos más cercanos, intentáramos cultivar la duda y la curiosidad? ¿Qué pasaría si no asumiéramos que a cierta edad deberíamos haber cumplido ciertos objetivos, como si por fin hubiéramos llegado al final de una competición con nosotras mismas? ¿Y si nos aceptáramos tal y como somos, tengamos la edad que tengamos?

Y sobre todo, ¿por qué no dejamos de una puñetera vez de compararnos las unas con las otras?

Intuyo que cumplir años no es ir tachando cosas de una lista que nos viene dada por no se sabe bien quién.

Espero que si las cosas no nos salen como pensábamos que iban a salir, podamos adaptarnos y no verlo como un fracaso.

Y deseo que todas aquellas que a los 30 y pico quieran empezar algo nuevo, aunque les parezca una locura, al menos lo intenten.

A nadie le gusta sentirse perdida, pero creo que en ese estado de confusión puede florecer nuestra creatividad, así que como puedas, aprovéchalo. 

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