¡Hazte valer, so fresca!

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Hace poco leí un libro muy interesante sobre las mujeres de compañía filipinas que trabajan en Tokio. No son prostitutas, sino literalmente eso, acompañantes que trabajan en los muchos “hostess clubs” de Japón. Una de ellas comentaba que algunas sí se acuestan con sus clientes, pero que antes de hacerlo se aseguran de haber recibido algún tipo de compensación material. Esta manera de actuar es considerada “sensata”, porque así en caso de que el hombre luego las abandone, ellas al menos habrán obtenido algo a cambio y no se habrán sentido utilizadas.

Y aquí yo pensé: “Claro. Igual que las demás mujeres.”

¿Que no?

Las mujeres en general vivimos con la preocupación de que los hombres nos seduzcan y que después de acostarse con nosotras desaparezcan. Por eso, antes de “entregar” nuestro cuerpo, debemos obtener algo por parte del hombre: su atención, interés, tiempo, pero sobre todo su compromiso y la seguridad de que no va a pirarse después de tener sexo.

Voy a explicar un ejemplo.

Hace años me sucedió algo curioso. Era verano, y llevaba varios días viéndome con un buen amigo al que conozco desde hace más de quince años. Supongo que aquello se podía considerar una especie de amistad con derecho a roce, desde hacía ya años. La última noche él me dijo que no iba a pasarla conmigo porque tenía que madrugar al día siguiente y que se iba a acostar pronto. Yo me sentí fatal. Sentí que estaba pasando de mí, que no le daba importancia a las otras noches que habíamos compartido, que yo le daba igual. Después de hablar con algunas amigas del tema y oír concretamente la frase “¡Hazte valer!”, me sentí incluso peor: utilizada, humillada y rechazada.

Pero. No éramos novios. Ni siquiera habíamos acordado ningún tipo de términos en nuestra “relación”. No estábamos enamorados el uno del otro. Después del verano nos despediríamos hasta el verano siguiente. Sin embargo, puesto que habíamos tenido una relación íntima era como si él me debiera algo. Como si al yo “ofrecer” mi cuerpo, él debiera “pagarme” con su tiempo y su atención. Si él no lo hacía, entonces yo perdía mi integridad como persona.

Hazte valer. Esto quiere decir algo así como que las mujeres no tenemos valor intrínseco, sino que nuestro valor depende de cómo nos traten los hombres. Algunas personas tal vez lo interpreten simplemente como una recomendación para que nos traten bien, con respeto. Eso es evidente. No creo que haya mucha gente que disfrute cuando la tratan mal. Pero mi amigo no me estaba tratando mal, simplemente esa noche le apetecía quedarse en casa en vez de pasarla conmigo.

Por eso, incluso cuando un chico simplemente quiere tener un “rollo” de manera respetuosa y tratándonos de igual a igual, hay muchas complicaciones. Podemos empezar a preguntarnos por qué solo quiere sexo. Por qué no se enamora de nosotras -incluso aunque nosotras no estemos enamoradas de él. Por qué tarda tanto en contestar nuestros mensajes. Esperamos una relación de absoluta reciprocidad entre los dos, porque nuestra integridad personal está en juego.

No digo que deba darnos exactamente igual cómo nos trate un hombre, obviamente. Lo que quiero dar a entender es que no es bueno para nuestro amor propio asumir que un hombre es el encargado de aportarnos valor. Ese valor ya lo tenemos, nosotras y todo el mundo. Cuando nos damos cuenta de que un chico que nos gusta no quiere volver a vernos después de habernos acostado con él, podemos sentirnos decepcionadas y heridas, pero no humilladas y avergonzadas. ¿Acaso ellos se sienten humillados cuando una chica solo les quiere para tener sexo y luego pasa de ellos? Sin embargo, la mayoría de las mujeres nos preocupamos por atrasar el momento de acostarnos con alguien que nos gusta. Antes debemos asegurarnos de que a cambio de nuestro cuerpo, vamos a recibir su atención y su interés.

Y a ellos, ¿qué es lo que les preocupa?

Cuando una chica muestra interés por un chico pero luego empieza a hacer cosas raras como contestar a sus mensajes muy tarde o darle largas para quedar, ellos se piensan que la chica está loca y realmente no lo pasan nada bien. De hecho, lo más probable es que pierdan todo el interés por ella. Sin embargo, lo que ella está haciendo puede que sea una estrategia para “hacerse valer” y “ponérselo difícil”, pensando que así va a conseguir “atraparlo”.

Un bloggero llamado Mandelrot explica la mentalidad del “hacerse valer” en un artículo muy interesante:

Conozco a algunas así, alguna de ellas lectoras de este blog, a las que por ejemplo he oído frases como (literal) “a los hombres hay que ponérselo difícil para que te valoren” o “esa es una guarra, se va con cualquiera”. Esta última frase a mí me suena exactamente igual a una que leí una vez en el wc de mi facultad, que decía “La mujer, de la cocina a la cama y por el pasillo a hostias”. (…)

Es cierto que hay una clase de hombre que piensa que “una mujer fácil es solo para follar, pero te casas con la difícil”. Este es el tipo del que escribió la pintada en los baños de la facultad, y sinceramente amigas si ustedes están interesadas en tipos así o les importa lo que ellos piensen casi mejor no sigan leyendo porque se merecen lo que les pase. 

Más adelante Mandelrot comenta que si un chico tiene sexo casual con una mujer, pero luego comienza una relación seria con otra no es porque “los tíos solo piensan en sexo”, sino porque la segunda chica le gustaba más que la primera. Así de sencillo.

Si nos paramos a analizar cómo esta forma de pensar tan dañina afecta a nuestras relaciones entre hombres y mujeres, vemos que la filosofía de hacerse la difícil aunque un chico te guste no funciona como nosotras esperamos.

No digo que tengamos que babear por un chico que nos gusta o hacer todo lo que él dice. Lo que digo es que marear a un chico con actitudes de “Ahora sí, ahora no” solo va a alejarlo de nosotras, y que las primeras veces que nos enrollamos con alguien no podemos ir presionándole y exigiéndole ciertas cosas porque no nos conocemos lo suficiente, y hay que respetar el espacio del otro y sus necesidades -¡y viceversa, por supuesto! Si al cabo de un tiempo nos damos cuenta de que esta persona no va con nosotras, entonces se lo comunicamos y dejamos de quedar con él, ya está.

Aun así, la cultura del “hacerse valer” es muy, muy fuerte todavía. Lo que yo me pregunto es por qué existe. Quién la inventó.

Me pregunto qué pasaría si las mujeres no nos preocupáramos por “hacernos de valer”.

Qué pasaría si no sintiéramos culpabilidad y vergüenza cuando nos acostamos con un chico y éste desaparece, tanto si nos interesa mucho como si no.

¿Qué pasaría? Pues que seríamos unas golfas.

Que los demás nos considerarían unas frescas, unas cabras locas. Y eso es malo. Las mujeres no deben ser unas frescas, sino respetables y decentes.

No va a ser nada, pero nada fácil erradicar o incluso suavizar la influencia de esta manera de pensar sobre las relaciones y el sexo entre hombres y mujeres. Pero una solución que propongo es que mujeres y hombres hablen de este tema entre sí, de manera amistosa. Que se pregunten cómo se sienten en este tipo de situaciones, y por qué actúan como lo hacen.

Ya hay demasiados estereotipos sobre ambos géneros como para que sigamos alimentándolos en pleno siglo XXI. Dejemos de actuar como si lo supiéramos todo sobre las relaciones y como si el sexo opuesto fuera un gran misterio. Solo lo será si no nos molestamos en conocernos los unos a los otros.

4 thoughts on “¡Hazte valer, so fresca!

  1. Quizás el origen en muchas sociedades de la idea de que la mujer ha de respetarse, sea la misma religión y el hecho de que en muchas culturas, las mujeres deban mostrar su virginidad el día de su boda.
    Este hecho hace que una mujer tenga que “hacerse respetar”, ya que de lo contrario será eso, una fresca, una puta, cuando públicamente descubran que no llegó virgen al matrimonio.
    Y aunque las cosas hayan cambiado en ese aspecto en algunas culturas (que no en todas) seguimos llevando impresa la filosofía del hacerse respetar de una u otra forma…
    Demasiados años de presión y opresión…
    Un abrazo!

    1. Desde luego, esta manera de pensar viene de ahí, de todos esos años durante los cuales las mujeres eran simplemente personas que debían casarse y tener hijos legítimos. Es una pena que todavía nos afecte.. Yo espero que si hacemos reflexionar a la gente sobre este tema las percepciones sobre la “honra” de las mujeres vayan cambiando, aunque depende mucho del interés de la persona en concreto y de que decida abrirse un poco de mente. No es que yo esté en contra de que las mujeres se hagan respetar, porque el respeto es fundamental, sino que en muchos casos creo que nadie nos está faltando al respeto, pero nosotras nos obsesionamos con que sí.¡Un abrazo, por cierto te debo un email, ayyyys!

  2. Muy de acuerdo con el artículo. Creo que la idea de necesidad de las mujeres de hacerse valer ante los hombres viene de esa posición de inferioridad que la mujer ha ocupado siempre en la sociedad patriarcal .
    Yo sé lo que valgo, mejor dicho, sé quién soy, al que no le interese perfecto. No deberíamos sentir la necesidad de autoafirmarnos cada vez que un hombre pasa de nosotras.
    Un abrazo y gracias por tus artículos !

    1. ¡Hola Isa! ¡Qué alegría verte por aquí! Me alegro mucho de que te haya gustado el post. Es un temita complicado, desde luego. Y sí, está claro que todo esto viene por el patriarcado en el que vivimos. Es una verdadera pena que las mujeres nos sintamos inferiores o humilladas por culpa de nuestra relación con un hombre. ¡Un abrazo, espero verte dentro de poco!

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