“Después de viajar, mi definición de la felicidad fue cambiando”, Guada Araoz, la viajera y motorista más espiritual

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Amo rodar, amo el viento sobre la cara, el aroma a jazmines y la sensación de que voy lento mientras los camellos pasan, el chino dobla la esquina hacia la casa de su abuela en año nuevo, los prados de Alberta se cubren de nieve, la madre llora de hambre y aquellos niños bailan sonrientes en Nigeria. Me hace estar presente y sentirme presente. El tiempo se vuelve relativo, todo se torna relativo.” 

Guada Araoz (Buenos Aires, 1982) lleva viajando en moto por el mundo desde 2015. A los 30 años dejó su trabajo como economista para viajar de mochilera, y al cabo de unos meses de viaje aprendió a conducir en moto para recorrer Bali. Después de sufrir un accidente en Camboya que la devolvió a Buenos Aires para hacer rehabilitación durante once meses, tomó una importante decisión: iba a recorrer todos los países del mundo en moto.

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Con esta sencilla e impactante presentación, una podría pensar que Guada es una especie de súper mujer que no teme a nada, que adora todo lo relacionado con los motores y que tiene el cinturón negro de judo como mínimo, para defenderse de los peligros de la vida nómada en solitario.

Así era más o menos cómo me imaginaba yo a Guada cuando descubrí su interesantísimo blog Hasta pronto Catalina, pero cuando comencé a leer sus artículos y, aún más, cuando la conocí en las Jornadas Iati de los grandes viajes de Madrid (puedes ver su charla en el canal de Mochileros TV), me di cuenta de mi error. En lugar de esta caricatura que yo me había construido, me encontré a una persona que reconoce su fragilidad, sus dudas y sus miedos abiertamente. Encontré a una mujer que tiene el don de la palabra y el don de aprender sobre la alegría y la tristeza. Escuchando a Guada aprendí sobre su manera de utilizar la soledad y los viajes para desarrollar su espiritualidad y su equilibrio emocional.

Como todo el mundo me preguntaba si iba a tener hijos alguna vez, empecé yo también a preguntarme: «Che, ¿yo tengo que tener hijos? ¿Hasta cuándo puedo tenerlos?»”,  dijo Guada. “Una de las cosas buenas de viajar sola y además en moto es que la soledad te ayuda a sanar, a conocerte, a meditar. Repasas toda tu vida, hasta que tu mente queda en blanco, en paz. Entonces un día te das cuenta de que estás bien así.”

Sonrisas cerca de Alaska
Sonrisas cerca de Alaska

“Mi psicólogo me preguntó qué haría si tuviera 15 de nuevo y fuera millonaria”

Puede que mucha gente se identifique con la historia de Guada. Ella nunca se imaginó que algún día dedicaría la mayor parte del tiempo a sus pasiones: los viajes, la fotografía y la escritura. Sin embargo, se dio cuenta un día de que cada vez que llevaba un año en un puesto de trabajo empezaba ya a agobiarse pensando que debía conseguir uno que supusiera un mayor desafío, y esto le causaba ansiedad: “Nunca fui al psicólogo, pero luego de unos años con este malestar, le di una oportunidad. El psicólogo me preguntó: “¿Qué harías de tu vida si tuvieras 15 de nuevo y fueras millonaria?” a lo que respondí: “Viajar, sacar fotos, escribir y ver cómo ayudo a los demás con eso”. Esa pregunta se impregnó en mi mente. Los miedos eran simples: el dinero, el dinero y el fracaso. La  vida me puso delante personajes que se animaron a dar el salto y a los que les fue increíble. Uno me dijo: “Hace falta que ames lo que hagas y que luego le guste a alguien más el resultado, no a todo el mundo”, lo que bajó las auto exigencias. Así comencé. Lo decidí de un día para el otro, se lo dije a alguien para ya no permitirme arrepentirme, armé el blog y compré el pasaje a China.”

“Comencé a escribir en revistas online sin cobrar”

Aunque algunos pueden pensar que viajar de manera indefinida debe ser caro, Guada gasta poquísimo dinero. Su presupuesto mensual ronda los 300 dólares al mes, viaje por el país que viaje. Consigue financiarse escribiendo para revistas de viajes online y a través de sus patrocinadores, pero sobre todo gracias a un modo de vida frugal y ahorrador. Para realizar su trabajo mientras viaja, lleva siempre su ordenador de 8 RAM y un Tera de memoria, además de varios discos rígidos, una cámara réflex vieja con lente 18-55mm, una Go Pro y su móvil. Ha viajado hasta hace muy poco con su moto Sami, una Honda Enduro XR 125 L (aquí explica qué protecciones utiliza para ir en moto), pero en estos momentos se encuentra en España buscando una nueva para su próximo destino: el continente africano, al que viajará en agosto de este año. “Estoy tratando de no pensar mucho sobre este viaje, ni tener expectativas”, dijo Guada en las jornadas de Madrid. “Los viajeros ciclistas son súper positivos cuando les pregunto por cómo es viajar por África; otros me dicen que va a ser peligroso”.

Aunque hoy en día Guada escribe para diferentes medios, reconoce que es muy difícil hacerse un hueco en las revistas de viajes. “Primero tenés que ser profesional, escribir bien y ser flexible en cuanto a tu manera de escribir, porque cada revista tiene su hoja de estilo a seguir. Comencé ofreciendo mi trabajo de forma gratuita para poder armar un CV con trabajos previos para mostrar. Luego, cada tanto mando de a 200 emails personalizados para ver si uno contesta que sí quisiera trabajar conmigo. Igual en movimiento tampoco puedo tener demasiados clientes por el tema del wifi.” Pregunto a Guada qué diferencia a un buen escritor de viajes de uno mediocre, y me responde que ella se lo pregunta también: “Creo que la capacidad de transmitir sensaciones, y lo que vieron. Además, que sepa plasmar su mirada personal. A mí particularmente me gustan las metáforas bien utilizadas y los juegos de palabras.”

En Calafate, Argentina
En Calafate, Argentina

Yo era como la ardillita de Ice Age; ponía la felicidad fuera de mí

Sin duda, Guada sabe escribir. Leyendo su blog me doy cuenta de que de repente, ya no me importa cómo es eso de viajar en moto, o qué cámara usa, o cuánto gasta al mes. Para mí, Guada tiene algo especial que la diferencia de otras viajeras blogueras: su espiritualidad y su increíble capacidad de introspección.

Después de viajar, mi definición de la felicidad fue cambiando”, explicó Guada en las Jornadas Iati. “Yo era como la ardillita de Ice Age, ponía la felicidad afuera de mí, pero en realidad todo es efímero, hasta la gente que queremos, y no se puede agarrar. Así que ahora, la felicidad es mi manera de ver la vida. Siempre tenés la posibilidad de ver las cosas de una manera u otra. Yo antes era mucho más deprimida, ahora no. Incluso las cosas malas pueden convertirse en algo bueno.

Viajar sola durante un largo tiempo no es fácil, por muchos motivos, aunque hay muchas mujeres que viajan solas hoy en día y que han hecho del nomadismo su modo de vida y profesión. Aun así, yo quiero saber qué empuja a Guada a seguir viajando todos los días, y sobre todo, qué la anima a tener esta forma de vida tan diferente a la de la mayoría de personas.

Aquél día había mucho barro en la ruta
Aquél día había mucho barro en la ruta

Viajo para encontrarme, para encontrar al mundo y establecer esa conexión  entre ambos. También para crecer, cada día ser una mejor versión de mí misma y poder ayudar a otros a serlo.” En su blog cuenta que muchos le preguntaron si se fue para escapar, y comenta que “por el contrario, me fui para afrontar la máxima de las realidades individuales: el propio ser. Uno no puede escapar de sus problemas (…). Los llevamos a donde sea y a veces ellos nos llevan a nosotros.

Otra de las cosas que me pregunto a menudo es qué es lo importante en la vida. Muchos parecen tener una respuesta, pero no una unánime. El trabajo, el amor, la felicidad, la familia… Cada día me convenzo más de que el meollo del asunto es que no existe una correcta. Estamos librados al azar y podemos elegir la que queramos. Pero raramente sabemos lo que queremos.

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“Mi mensaje es: haz lo que quieras con tu vida”

“Raramente sabemos lo que queremos.” Sospecho que Guada tampoco tenía muy claro qué es lo que quería cuando empezó a viajar. Ella misma confiesa que después de llevar varios años viajando, siente que sus emociones se han vuelto más estables, y que ya no suben y bajan como en una montaña rusa como al principio. ¿Será porque ahora se conoce mejor a sí misma? En su blog habla de esta armonía que desea tener, y menciona uno de sus libros favoritos, “La insoportable levedad del ser”, para contarnos sobre sus miedos y su deseo de que éstos se conviertan en realidad para poder librarse de ellos: “Y acá es cuando les rompo la ilusión de la chica del alma libre que flota por el mundo en armonía. Aunque creo que ya habían sacado esa imagen de tu mente. La mayor parte del tiempo, cuando viajo, me siento libre y salvaje; pero la armonía viene y va. La armonía no es como la sonrisa y la felicidad, cuesta más, demanda más de mí. Quizás mis ganas de caer van por ahí. Porque creo que quedó claro mi inclinación a pensar en que Kundera está en lo cierto y que cuando caemos en el fondo lo hacemos para que nos levanten.

Hay un mensaje muy claro que Guada quiere transmitir al finalizar su charla en las Jornadas Iati, y es que cada uno tiene que hacer lo que quiera con su vida. Es una premisa aparentemente sencilla, pero de las más complicadas de poner en práctica.

La libertad no es tener infinitas opciones. Es cómo decidís. Cuando me planteo una pregunta, trato de decidir desde mi yo interno, sin las influencias externas de mi cultura. Todavía no soy libre, pero estoy en camino. ¿Quién soy? Soy el proyecto de mí misma. Mi vida solo depende de mí. Sé el héroe de tu propia historia. Definan sus propios términos, ustedes deciden cómo de mágica sea su vida.

Guada ha recorrido muchos países con su moto. Me pregunto qué le deparará su nuevo viaje, qué desafíos y alegrías encontrará en su camino y qué exquisitas reflexiones compartirá con sus lectores. ¡Gracias por inspirarnos tanto, Guada!

Puedes seguir las aventuras de Guada en su cuenta de Instagram, en su página de Facebook, en su canal de Youtube y en Twitter.

 

8 thoughts on ““Después de viajar, mi definición de la felicidad fue cambiando”, Guada Araoz, la viajera y motorista más espiritual

  1. Una de las personas que me ha inspirado a buscar como iniciar mi viaje, como quitar esa venda de los ojos y ver el mundo como es realmente y ver todo lo que conoces desde otra perspectiva.

    Espero algún día poder saludarla en persona.

    1. ¡Hola Cristian! Estoy mirando tu blog, ¡ya veo que viajas también en moto! Pues Guada ha dado más de una charla por ahí, quién sabe, tal vez algún día puedas conocerla. Me alegro mucho de que te haya inspirado, a mí desde luego que me inspiran mucho sus palabras 🙂

  2. Isabel precios artículo y preciosa la protagonista! Muchísimas gracias a las dos por inspirarnos a todos los demás a seguir luchando por los sueños y tener el valor de seguir hacia delante.
    ¡Enhorabuena a las dos!

    1. ¡Hola Ana! Tú también pudiste escuchar a Guada en persona 🙂 Pues sí, me encanta la manera de Guada de ver los viajes y la vida en general, fue súper interesante haberla conocido. ¡Gracias por tus palabras!

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