China, Japón y el ciclo de abusos y sufrimiento

Museo de la Masacre de Nanjing
Museo de la Masacre de Nanjing

Hoy he visitado el Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki. He visto botellas derretidas por la explosión. Arroz carbonizado. El esqueleto de una mano fusionado con trozos de cristal. Tejas con burbujitas producidas por el calor hirviente. Las fotos del antes y el después de la bomba son increíbles. Primero ves una ciudad con edificios tridimensionales, y después tan solo rectángulos grises y planos.

Japón sufrió durante muchos años debido a las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki, y según el museo aún hoy en día los supervivientes se ven afectados por las consecuencias de la bomba.

En Nanjing, China, hay otro museo atroz. Es el Museo de la Masacre de Nanjing. En 1937 el ejército japonés ocupó esta ciudad. Durante seis semanas asesinaron a unas 300.000 personas. Las cifras varían según las fuentes, siendo los japoneses quienes piensan que hubo menos víctimas, por supuesto. Lo que es indudable es que los japoneses se ensañaron muy cruelmente con la población china, sobre todo con ellas. Según el historiador Jonathan Spence, violaron a unas 20.000 mujeres. En diferentes ciudades de China y Taiwan establecieron casas donde retener a las mujeres y obligarlas a prostituirse. Los japoneses también secuestraron a mujeres coreanas y de otros países asiáticos para convertirlas en prostitutas.

Según Iris Chang, autora de La violación de Nanking, los militares japoneses practicaron con la población china todo tipo de torturas y humillaciones. Chang publicó su libro en 1997, convirtiéndose sorprendentemente en la primera persona en hablar públicamente de la masacre y en investigar lo que sucedió. Hasta entonces ni siquiera los académicos o historiadores chinos habían tratado este tema. Según Javier Reverte en su libro Un verano chino, esto se debió al interés que tenía China por mantener unas buenas relaciones económicas con Japón.

Lo cual me lleva a China de nuevo. Si bien es horrible averiguar sobre el trato espeluznante de los militares japoneses hacia las mujeres chinas, me resulta todavía más inquietante leer sobre cómo los hombres chinos trataban hace no tanto tiempo a las mujeres de su propio país. La periodista Xinran Xue narra en su libro Nacer mujer en China, las experiencias de diferentes mujeres chinas desde la Revolución Cultural hasta finales de los años 80.

La historia de Hua’er, de origen japonés, es un buen ejemplo. En el año 1969, la Guardia Roja exigió a su hermana adolescente que fuera a unas sesiones de estudio. Tuvo que acudir a estas sesiones todas las tardes durante meses, hasta que un día volvió a casa y se desmayó. Estaba embarazada. Al día siguiente fue Hua’er quien tuvo que asistir a dichas “sesiones”. Después de pedirle que leyera el Libro Rojo del General Mao, la llevaron a una habitación donde debía pasar la noche. Al cabo de un rato varios hombres de la Guardia Roja entraron y la violaron.

Esta no es la única historia de abusos de Nacer mujer en China. Muchas de ellas están relacionadas con tejemanejes políticos, como una mujer revolucionaria a la que los militares obligaron a casarse con uno de ellos en nombre del Partido. O la joven con problemas mentales destinada a una aldea durante la Revolución Cultural de la que abusaban constantemente los hombres del pueblo.

Después de conocer las experiencias de estas mujeres chinas, de la población en Nanjing y de los japoneses en Nagasaki, me parece que estoy mirando una línea de sufrimiento. En esta línea aparecen primero los chinos, y especialmente las mujeres, sufriendo en manos de los militares japoneses. Después las ciudades de Hiroshima y Nagasaki -y todo Japón- tras el lanzamiento de las bombas atómicas por parte de los Estados Unidos, con el acuerdo del Reino Unido. A continuación, las mujeres chinas de nuevo, esta vez torturadas y humilladas por hombres de su mismo país. ¿Alguien entiende esto?

En realidad esta línea tan difícil de asimilar no es tal, me parece más bien una rueda, un ciclo con abusos que no terminan y en el que los verdugos y las víctimas intercambian los papeles con sencilla fluidez, y los gobiernos parecen confundidos sobre a quién culpar de sus muertos y torturados, o directamente eligen olvidarse de ellos. 

2 thoughts on “China, Japón y el ciclo de abusos y sufrimiento

  1. Muy duro todo lo que cuentas. No conocía las historias de estas mujeres… atroz, totalmente. Hay una tendencia en el ser humano (en este caso hablas de los casos japoneses y chinos) a alcanzar niveles de bajeza inconcebibles… Buen artículo, crudo y (lamentablemente) real.

    En cuanto pueda curioseo más rincones de tu blog
    ¡Un abrazo!
    Dani

    1. ¡Hola Dani! Puede que seas el primer hombre que comenta en mi blog, jajaja. Sí, así es, las mujeres chinas lo han pasado realmente mal.. Hay historias horribles de todo tipo.
      ¡Menos mal que por el mundo también hay ejemplos de bondad!
      Si te da curiosidad, te recomiendo el post sobre Arturo Pérez Reverte y las “pajas como las de antes”, a ver qué conclusiones sacas tú de su artículo.. 😉
      ¡Un abrazo!

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