Arturo Pérez Reverte y las “pajas como las de antes”

A Arturo Pérez Reverte le llovieron las críticas, -como las de Locas del coño o Afroféminas, o ésta de Vente pa Kamchatka que me encanta-, tras publicar hace años su artículo titulado Mujeres como las de antes. El título lo dice casi todo. En su artículo, el escritor explica que las mujeres de hoy en día no son como las de antes, “mujeres de bandera” “que pisaban fuerte, y se dedica básicamente a describir cómo era esa mujer de antaño, que para él es la mujer ideal.

Yo no deseo criticar ni insultar a Pérez Reverte. Los artículos que he mencionado más arriba ya lo hacen muy bien. Lo que me gustaría es diseccionarlo. Me encantaría diseccionar su mente. Porque con ese artículo, Arturo nos está regalando una parte muy especial de su ser más íntimo: nos está dejando vislumbrar parte de sus fantasías eróticas -y de las de Javier Marías también.

Éste es un tema que me resulta fascinante. En su libro La mente erótica, el terapeuta sexual Jack Morin escribe sobre la psicología de la excitación. Según él, el erotismo y todo aquello que nos excita pertenece a un mundo mucho más complejo que el sexo y las prácticas sexuales. El erotismo se trata de imágenes, sensaciones, emociones y fantasías que nacen de nuestra mente y que combinadas de ciertas maneras y en cantidades específicas hacen que nos excitemos. Según Morin, nuestro erotismo personal comienza a construirse en la infancia y se ve influido por la manera en que nos han educado y por nuestras propias experiencias.

Si tenemos en cuenta las teorías de Morin, no tiene por qué extrañarnos o escandalizarnos que a Pérez Reverte le gusten las mujeres “con falda de tubo” o que a Javier Marías le encanten “las medias con costura y tacón de aguja”. Como si les gusta vestirse de mujer. Es decir, no tiene por qué interesarle o importarle a nadie más que como algo anecdótico.  Lo que a mí me llama la atención de este artículo -entre otras cosas- es el auténtico motivo que lleva a este escritor a quejarse de que las mujeres del siglo XXI no son como las de los años 50 y 60. Porque no está quejándose de que las mujeres de hoy en día no tengamos educación. O ambición. O alguna cualidad importante por el estilo. Por lo tanto, lo que yo me pregunto es qué tipo de información valiosa nos está aportando este escritor al comentarnos, básicamente “Colega, Grace Kelly me la pone super dura.” 

Recuerdo que a principios de año leí en el ensayo de George Orwell Why I write -“Por qué escribo– que una de las muchas razones por las que la gente escribe es porque se ve impulsada por un demonio al que no se puede resistir y comprender. Si intentamos aplicar las palabras de Orwell a Mujeres como las de antes, ¿puede saberse qué demonios estaban impulsando a Pérez Reverte mientras escribía sobre sus fantasías eróticas? Orwell añadía que los escritores ejercen su labor por una o más de las siguientes motivaciones:

  1. Egoísmo agudo.
  2. Entusiasmo estético.
  3. Impulso histórico.
  4. Propósito político.

Me pregunto, de nuevo, cuáles de estas razones se esconden tras la elección de Pérez Reverte por el tema de las “mujeres como las de antes”. ¿Será que deseaba hacerse el listo o que hablaran de él? ¿Estaría buscando deleitarnos con la belleza de su prosa al describir precisamente el atractivo de las mujeres de hace años? O ¿quizás deseaba explicarnos cómo han cambiado las mujeres en la historia reciente de España? ¿Querría, tal vez, influir sobre nuestra percepción de la sociedad actual con el fin de cambiar nuestra opción política? Por más que reflexiono sobre sus motivos para escribir públicamente sobre sus fantasías eróticas -tiñéndolas de ¿crítica social? ¿Defensa de la belleza clásica?- no consigo aclarar mis dudas ni comprender qué tipo de interés puede tener este texto. Le doy vueltas y vueltas a cuál puede ser la idea principal que Pérez Reverte quiere transmitirnos, para finalmente averiguar cuáles son los demonios que le impulsan a escribir esto y a los que él no puede resistirse.

Bueno, creo que tengo una cierta idea. Tras haber leído su artículo unas cuantas veces, no me queda más remedio que resumirlo con la siguiente frase:

Con las mujeres de hoy en día, uno no puede hacerse pajas como las de antes.

Olé, olé y olé. Pobre hombre.

Éste sí que se merece el Nobel de Literatura.

3 thoughts on “Arturo Pérez Reverte y las “pajas como las de antes”

  1. Has tocado un tema fino, querida Isabel. ¿Tú crees que es posible razonar los porqués del deseo? ¿Por qué a un hombre le pone un tacón de aguja o a una “señora de las de antes” una marcha militar? Y cosas más extrañas estarán mezcladas por ahí, en las respectivas cabezas de cada uno, cosas que funcionan en el imaginario y que llevadas a la realidad no tendrían ese efecto estimulante. Ahora bien, hacer de eso una categoría y elevar el propio gusto a cuasi norma… con la cantidad de hombres y mujeres que hay a quienes les ponen las mujeres más dispares… En fin: Pérez Reverte. Que se hable, que se hable, manque sea mal. ¡Un abrazo, valiente!

    1. ¡Hola Marian! Mmmm.. No, si yo no quiero razonar las fantasías de nadie. Me parece bien que a éste hombre le guste lo que sea. Aunque sí creo que se pueden razonar los por qués del deseo, y precisamente eso es lo que intenta el autor de The erotic mind. En su libro recopila muchas fantasías de gente de todo tipo, y también sus “peak experiences” o algo así como sus “experiencias cumbre”, analiza las emociones que han activado el deseo y excitación de esas personas, habla de episodios de su infancia, etc.
      Sí, como tú me comentabas antes, parece que a Pérez Reverte le gusta que hablen de él, aunque sea mal. En fin, el tema de lo erótico me sigue pareciendo muy interesante, y ¡eso es con lo que me quedo! Gracias por comentar, Marian, ¡un abrazo!

  2. Entiendo lo que dices, Isabel. Y sí, cierto, solo esos estudios que aplican bisturí sobre los sótanos de nuestra consciencia pueden contarnos porqués y “porquenós” (ostras, qué difícil hacer un juego de palabras con esto…). Ahora ve a rastrear dónde se le colaron al Reverte las faldas de tubo, que lo mismo hay un Edipo por ahí pendiente de resolución. ¡Abrazote de largo alcance!

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