“En los detalles está lo extraordinario”: Aniko Villalba, la escritora itinerante de las pequeñas cosas

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“No me interesa ver la gran aventura ni las cosas extraordinarias, sino los detalles; para mí está ahí lo extraordinario”

La bloguera de viajes Aniko Villalba (Buenos Aires, 1985) es una especie de isla de paz en medio del acelerado mundo del blogging. Cuando leo sus palabras, no hay duda: Aniko está presente en ellas, no hay máscara tras la que ocultarse.

Aunque no creo que le gusten las etiquetas, ella se define más como escritora itinerante que como bloguera, y es que la escritura es una de las prácticas que mayor presencia tiene en su vida. Escribe en su blog Viajando por ahí desde el año 2010, aunque comenzó a viajar sola allá por el 2008. Ha publicado dos libros sobre sus experiencias viajeras: Días de viaje, del que se han vendido unas 5.000 copias y en el que narra su paso por América Latina, Asia, Europa y África, y El síndrome de París, que gira en torno a la cara oculta y menos popular de los viajes.

Karina Riveira Fotografía
Los libros de Aniko, que puedes adquirir a través de su página web

Aniko estudió Comunicación Social, una carrera que, según ella, es la que eligen aquellos que no saben muy bien lo que quieren hacer. Cuando se graduó, comenzó a trabajar en la redacción de un grupo de revistas de economía, marketing y negocios, pero pronto descubrió que esto no era lo suyo. Con 21 años decidió viajar por América Latina sin fecha de vuelta, y antes de partir contactó con el periódico argentino La Nación para proponer una colaboración como reportera nómada. Así es cómo comenzó a relatar sus crónicas de viaje en el blog Diario de una mochilera, hasta que dos años después abrió su propia bitácora, convirtiéndose en uno de los mayores referentes para los blogueros de viajes de habla hispana de hoy en día.

Conocí a Aniko una tarde en Tokio, el pasado mes de septiembre. Hablamos sobre Japón, Argentina y España, y recuerdo que me contó que un carterista argentino había robado el móvil a una de las hijas de George W. Bush en su visita al país. Hace poco coincidimos en el Tribucamp, el encuentro de nómadas digitales organizado por Frank Scipion, y unos días después quedamos para que la entrevistara. Fue en el Tribucamp donde vi claramente que Aniko representa algo diferente en el universo de los blogueros; esta mujer escucha, observa y no tiene ningún interés en acaparar la atención de nadie. Para mí, Aniko Villalba es más escritora que bloguera o viajera, y es precisamente de escribir de lo que yo quería hablar con ella.

“La buena escritura es decir la verdad”

Anne Lamott dice algo que se ha convertido en mi mantra: «La buena escritura consiste en decir la verdad». Cuando leí esto lo copié en un papel y lo pegué en mi escritorio para tenerlo a mi lado mientras escribía El síndrome de París. Escribir es contar la verdad, tu verdad; nunca vas a conectar con alguien si mientes. No va a ser sanador ni sincero, porque ni siquiera estarías diciéndote la verdad a ti mismo.”

Aniko abrió su blog Escribir.me en 2015 para desarrollar y compartir su afición por la escritura, la papelería y el journaling, un hobbie que según ella la baja a tierra y le salva. Le pregunto si escribir le ayuda a entender lo que piensa, y me responde que sí, claro: “Cuando no entiendo algo lo escribo, cuando estoy mal lo escribo; cuando estoy bien es capaz cuando menos escribo. No sé si me ayuda a tener más claridad, pero sí a procesar las cosas, aunque duelan. Yo escribía El síndrome de París y lloraba, por mi amiga que se murió por ejemplo.”

Aniko hace además un ejercicio diario que consiste en dividir la hoja de un cuaderno en cuatro, y escribir algo que le llamó la atención de ese día en cada recuadro. Es una actividad que recomienda la escritora Linda Barry, y que a ella le ayuda a volverse más consciente cuando observa lo que sucede a su alrededor.

Aniko menciona a menudo en Escribir.me el libro Writing down the bones, de Natalie Goldberg, que es muy ameno y muy recomendable para cualquiera interesado en escribir. Según Goldberg, los escritores siempre acaban escribiendo sobre las cosas que les obsesionan, y yo quiero saber qué obsesiona a Aniko: “Mis obsesiones son la papelería, los viajes, los detalles. La vida cotidiana, la mía y de la gente. Se ve que está en mi naturaleza prestar atención antes a las cosas más  chiquitas que a las cosas grandes, de manera inconsciente.”

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Aniko fue muy bien acogida por las mujeres en su paso por China

Los borradores de mierda” y los miedos de una escritora

No, yo nunca he escrito un libro de viajes, aunque me parece muy interesante. Me da curiosidad saber qué es lo más complicado de escribir un libro de este tipo, y Aniko me responde que “lo más difícil es encontrar el hilo conductor, que no empieza a aparecer claramente hasta que estoy escribiendo. Empiezo un libro con una idea, y me pregunto qué quiero contar, más allá de las historias  que van a reflejar ese hilo. Con el de El síndrome de París quería hablar de la otra cara de los viajes, contar que no todo es tan perfecto, y hacer un viaje más interior. También empiezo pensando que la estructura y los capítulos van a ser de tal forma, y luego el libro me lleva por otro lado y yo le dejo. Da miedo, es entregarse a algo que no sabes cómo va a terminar o qué va a pasar.

A mí, como lectora suya, me parece increíble que Aniko pueda tener miedos, lo cual en realidad es absurdo. Le pregunto sobre este tema, y me cuenta que como escritora siente muchos miedos: “Miedo a mostrar, a que te juzguen. Creo que todos los días hay un miedo nuevo, aunque son miedos distintos según en qué formato estoy escribiendo. En el blog a veces pienso «Esto capaz que no le guste a nadie, van a decir tal cosa, nadie va a compartirlo, o estoy dando mal un dato». Con un libro es distinto; está el miedo a que no guste, o a que vuelva de la imprenta y esté todo mal. Pero sobre todo es miedo a mostrarse delante de mucha gente que no conozco, y a qué van a pensar. De todas formas, los lectores casi nunca leen juzgando al escritor, sino desde lo que les pasa a ellos. Yo trato de olvidarme del miedo a mostrarme y me digo que estoy escribiendo algo porque tal vez acompañe a alguien, igual que a mí en algún momento me sirvió leer otros libros.”

En su blog de escritura publicó en una ocasión un artículo sobre los “borradores de mierda” y sobre el dolor que puede producir escribir:

“«Write shitty first drafts» es un consejo que tengo escrito en un post-it y pegado en el vidrio de mi escritorio, así que lo veo cada vez que me siento a escribir. Lo más difícil de cualquier texto es empezarlo. El primer borrador de mis libros siempre me parece una mierda.

(…) llenar una hoja en blanco con algo que valga la pena es un sacrificio, y no escuchar esa voz que nos dice que lo que estamos a punto de escribir es una mierda es muy difícil. Porque escribir duele y está bueno que quienes ya escriben, lo digan, para que quienes recién empiezan, lo sepan. Escribir duele pero, a algunos, nos salva.”

En la cabeza de Aniko, y en la de cualquier escritor, vive una personita odiosa. Esa personita es el “autocensor” que critica todo lo que el escritor hace, y en el caso de Aniko el censor tiene la voz de su editor: “Mi editor me decía que ya no tenía que venir a trabajar, que ya quedó su voz ahí. Y ¿en qué consistía el trabajo con su editor? “Cuando tenía los primeros cinco capítulos terminados y corregidos por mí varias veces, se los mandé. Él los leyó y después nos juntamos para releerlo todo, renglón por renglón. Le dimos como tres vueltas al libro. Fue muy intensivo, pero aprendí un montón sobre escritura.” 

Para todas las interesadas en escribir, especialmente si se trata de un proyecto más ambicioso, Aniko recomienda utilizar el programa Scrivener en lugar de Word, que te permite organizar y visualizar tu proyecto  en conjunto en una sola pantalla.

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 “Yo no me siento profesora; comencé con los talleres por una necesidad de escribir en grupo”

Durante el año que Aniko pasó en Buenos Aires entre 2015 y 2016, realizó un taller de tres meses de escritura creativa: “Le puse de título «Todo es escribible». Estaba orientado a gente que no escribe todavía pero quiere generar el hábito de escribir, y estuvo muy basado en observaciones cotidianas. Yo elegía un tema por clase: la cotidianidad, el juego, la infancia, temas muy amplios. Llevaba textos que me gustaban, hacíamos ejercicios cortos y cronometrados, de cinco o diez minutos, y luego los leíamos y comentábamos.

Me pregunto cómo será Aniko de profesora, aunque parece que mi planteamiento está un poco equivocado: Yo no me siento profesora”, me dice.Para mí el taller es ir y compartir material que me gusta e inspira, y lo que hago siempre surge de una necesidad mía. Comencé con los talleres porque sentía la necesidad de escribir en grupo.”

Hay otro tipo de taller que a Aniko le gustaría mucho hacer, y serían las clases gratuitas de escritura para niños de Primaria en zonas rurales de su país: “Yo quería viajar por el país dando estos talleres a gente que no tendría la posibilidad de acceder a ellos. Me gustaría dar estos talleres  sobre todo a alumnos como de siete a once años, antes de la adolescencia cuando ya no les interesa tanto. Antes me mandaba cartas con los alumnos de un colegio de España. La profesora me escribió una vez porque estaban estudiando la correspondencia, así que nos mandamos como tres cartas cada uno. ¡Me hacían 80.000 preguntas por carta! Los nenes de esa edad creo que tienen un interés que no quiero que pierdan.”

“Cuando encontré el término «introvertido», dije «¡Ah, yo soy esto!»”

Susan Cain es la autora de El poder de los introvertidos, un libro genial en el que argumenta que en Occidente se infravalora la introversión, y en el que explica en qué consiste esta cualidad. Según Cain, una de las características de los introvertidos es su necesidad de estar en soledad para recargar la energía, además de una cierta tendencia a ser especialmente sensibles.

Aniko habla justamente de esa manera de obtener la energía en El síndrome de París, y se reconoce como una persona introvertida: “Caminar sin rumbo, callejear, es mi manera de recargar energía. (…) Hace poco aprendí que soy introvertida y no antisocial. Me gusta ser introvertida, aunque sé que muchos esperan otra cosa de mí y se desilusionan”.

Tal vez por ser una bloguera y escritora conocida que viaja, algunos esperen encontrar en Aniko a una persona extrovertida que no para de hablar, pero yo creo que si ella no fuera introvertida y sensible no escribiría como lo hace. De hecho,  hay una estrecha relación entre su forma de ser y su afición por la escritura y los libros, como explica en Días de viaje: «Cuando tenía cuatro años, mi papá me enseñó a leer y escribir, dos actividades que en poco tiempo se convirtieron en mis preferidas y moldearon mi modo introspectivo de ser.»

Pregunto a Aniko sobre la introversión, y me cuenta que se acuerda de cuándo descubrió que ella era introvertida: “Al principio no conocía el término introvertido o extrovertido; pensaba que existía ser tímido y ser normal, porque ser tímido no era normal. Entonces un día encontré el termino introvertido y dije «Ah, yo soy esto». Cuando estoy con mucha gente es como que pierdo la energía. Me gusta también tener gente, pero necesito ese equilibrio.”

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“Me gusta mucho el realismo mágico”

Lo que más extraño cuando viajo son mis libros, ahora que estoy quieta voy a empezar a comprarlos por internet y a armarme una biblioteca de quince kilos de libros. Me imagino que voy a una librería y pido medio kilo de Keri Smith, dos kilos de Lynda Barry y un par de Georges Perec bien maduros”, dice Aniko en El síndrome de París.

Le pregunto por sus escritores favoritos, y me cuenta que uno de ellos es sin duda Murakami.  “También me gustan Cortázar, García Márquez, Pedro Mairal. Con Pedro hice un taller de escritura, él es también muy observador de la realidad, lo leés y pensás  «Claro, esto me pasa todos los días, pero yo no lo cuento así, tan lindo y tan obvio». Me gusta mucho todo lo que es el realismo mágico. Kapuscinsky también me gusta, y Martín Caparrós, Natalie Goldberg o Anne Lamott.”

Me gustaría saber qué blogs sigue, pero confiesa que lee más libros que blogs: “Sí leo a Lau, una de mis mejores amigas, aunque también leo blogs de papelería. También sigo a Seth Goding, que habla de marketing y de lo importante que es contar historias. Más que leer, ahora estoy mirando muchos cursos online, de dibujo, acuarela, marketing. He hecho el curso Modern marketing workshop, de Godin, y uno de ilustración de Lisa Congdon.”

Un mundo muy particular

Me encantaría saber si Aniko ya está pensando en escribir un nuevo libro, tal vez sobre su etapa actual de estancias más largas en cada destino y viajes en compañía -con su marido, al que conoció en Biarritz-, pero me comenta que todavía no tiene material suficiente. Sin embargo, sí tiene otro proyecto entre manos: “Estoy preparando un libro para este año que no es de texto, sino un journal. Será para hacer ejercicios de creatividad durante el viaje, de escritura o fotografía.”

Pues claro, ¿cómo no va a crear un journal de viajes para otros, si ya los crea para sí misma? Este journal sería como una nueva piedrecita en el particular mundo que ella ha creado con su blog y sus libros, dentro de la superpoblada galaxia de los blogs de viajes

Los ingredientes principales de este mundo suyo son la sinceridad, la observación, la introspección, y el amor por lo pequeñito y lo cotidiano, que, enmarcados en esa introversión suya e ilustrados magníficamente por Vero Gatti, forman una especie de sueño que nos impulsa a las viajeras idealistas como yo a seguir escribiendo, viajando, observando e imaginando.

¡Gracias, Aniko, por abrirnos esa puerta a tu universo y contagiarnos de creatividad y sensibilidad!

9 thoughts on ““En los detalles está lo extraordinario”: Aniko Villalba, la escritora itinerante de las pequeñas cosas

  1. Me ha encantado la entrevista Isabel, además porque no es una entrevista como tal, sino que la dejas ver más con ese aire de conversa que tuviste con Aniko, quien por supuesto es un referente importante, no solo para blogueros de viaje, sino para todo tipo de blogueros, hasta para los que escribimos sobre crecimiento personal. Qué bien que hayas coincidido con ella y nos hayas traído esta reflexión tan hermosa, tan autentica como es ella, me alegro que hayas coincidido en su mismo camino y te haya regalado un poco de su esencia y sentir.
    Un abrazo a las dos.

    1. ¡Hola Eliana! ¡Me alegro mucho de que te haya gustado, vaya cosas más bonitas me dices! Fue una suerte poder entrevistar a Aniko, además de muy entretenido. Desde luego, a mí me encanta cómo escribe ella, y me alegro de que sea un referente para todo tipo de blogueros. ¡Un abrazo!

  2. Isabel, ¡Enhorabuena! Llevo años siguiendo a Aniko y creía conocerla pero gracias a tu entrevista, ahora puedo decir que conozco más a la persona que hay detrás de su blog y de sus libros. Muchísimas gracias a las dos por tremenda entrevista. He tenido la sensación de estar ahí mismo con vosotras. No se cómo explicarlo… ¡Me ha encantado! Disfrútalo!! 😉

    1. ¡Hola Ana! ¡Muchas gracias por tu comentario tan positivo, me alegro mucho de que te haya gustado la entrevista! Justamente me da como un poco de pena no haber hablado de viajes con ella, pero a la vez quería tratar el tema de la escritura y los libros, que creo que no se han tratado tanto a lo mejor en sus entrevistas. ¡Un abrazo, nos vemos en las jornadas de los grandes viajes!

  3. ¡Gracias, Isa!
    Me encantó la charla y tu texto, me parece que refleja muy bien nuestra conversación. Gracias por tomarte el tiempo de escucharme y por preparar preguntas fuera de las típicas que suelen hacerme siempre. Me guardo esta entrevista como una de mis preferidas.
    Un abrazo desde Costa Rica!

    1. ¡Hola Aniko! ¡Me alegro muchísimo de que te haya gustado cómo ha quedado la entrevista, qué ilusión! ¡Y gracias a ti por responder a mis preguntas! Disfrutad mucho de Costa Rica, vaya cambio después de Japón, Bali y Europa. ¡Un abrazo, a seguir escribiendo y suerte con tus proyectos!

  4. Hola Isabel!
    Acabo de encontrar tu página por esta entrevista que como dice Eliana no es tanto una entrevista pero más un retrato de Aniko. La verdad es que me encanta todo lo que hace Aniko, su escritura y su manera de ver el mundo, precisamente de como nota todas las pequeñas cosas que hay en lo cotidiano.
    Muchas gracias por dejarnos conocerla un poco más.
    Saludos, Cati-

    1. ¡Hola Graciela! Wow, muchísimas gracias por tus palabras, me alegro mucho de que te haya gustado la entrevista. Fue muy interesante poder hablar con Aniko, ¡un abrazo!

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